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La hora de los mosquitos

Aunque los pesticidas, los programas de vacunación y las mosquiteras han supuesto un importante progreso en la reducción de las muertes anuales por malaria, esta enfermedad transmitida por mosquitos del género Anopheles sigue siendo un desafío importante en el continente africano.

Tanto los mosquitos como el parásito del género Plasmodium causante de la malaria pueden evolucionar rápidamente disminuyendo la eficacia de las medidas ante la enfermedad, lo que resulta inevitablemente en una necesidad constante de encontrar nuevos métodos que ataquen a los portadores en todas las etapas de su ciclo de vida.

Para averiguar si el LIDAR -acrónimo de Laser Imaging Detection and Ranging, un radar basado en tecnología láser- podría ayudar a los científicos a detectar y contabilizar los mosquitos en la naturaleza, el equipo de Mikkel Brydegaard,de la Universidad de Lund, instaló un dispositivo que ubicado entre a 3 y 5 metros del suelo y abarcando una distancia de 596 metros detectó 312.191 insectos durante un periodo de observación de 5 días.

Rastreando un rango de frecuencias entre 85 y 850 hertzios para identificar las firmas del aleteo de los insectos, el LIDAR, permitió a los investigadores discriminar entre mosquitos, polillas, moscas, y abejas en función de su frecuencia de aleteo, e incluso diferenciar entre diferentes especies de mosquitos y su sexo, lo que los llevó a caracterizar esta tecnología como una nueva herramienta innovadora para estimar los riesgos de infección por malaria.

De hecho los investigadores detectaron los cambios en la abundancia relativa de mosquitos a lo largo de cada día, lo que les permitió estimar los riesgos de infección a grandes distancias. El estudio, el primero en rastrear de forma remota las poblaciones de mosquitos silvestres utilizando tecnología láser ha constatado que los mosquitos del género Anopheles son mucho más activos durante las primeras horas de la mañana y la últimas de la tarde, lo que sugiere que estos pueden ser los momentos más efectivos para atacar a los insectos con aerosoles diseñados para prevenir la propagación de la malaria.

Los científicos observaron además otro fenómeno curioso: y es que durante el eclipse solar panafricano de 2016, pudieron comprobar que los machos y hembras de Anopheles fueron 87 y 7,4 veces más activos respectivamente que durante las horas diurnas. Estos hallazgos sugieren que los niveles de luz afectan notablemente a la presencia de los mosquitos activos creando oportunidades para el desarrollo de medidas basadas en la luz para modificar el comportamiento de los mismos, y añadiendo una barrera adicional a la transmisión de esta enfermedad que a día de hoy sigue causando más de 400.000 muertes anuales.