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El resurgimiento de la gripe aviar preocupa a los científicos

El virus de la gripe aviar H5N1 es un virus de las aves altamente patógeno -HPAI por sus siglas en inglés- de origen asiático y sumamente contagioso. Fue detectado por primera vez en aves en 1996, en una granja de gansos en China, y en humanos tan solo un año después, durante un brote en aves de corral originado en Hong Kong. Desde entonces, se ha detectado tanto en aves de corral como en aves silvestres en más de 50 países de todo el mundo. Pero además, desde la reaparición generalizada del virus en el año 2003, las infecciones del H5N1, aunque esporádicas y poco comunes asociadas a enfermedades graves e incluso la muerte, comenzaron a informarse en humanos de todos los continentes.

Ahora, con los brotes recientes identificados en Canadá (2020) y Estados Unidos (2021), el H5N1, se está convirtiendo rápidamente en una preocupación mundial. El virus ya ha causado brotes generalizados en todo Asia, África y Europa, lo que ha provocado millones de muertes tanto de aves de corral como de aves silvestres.

Al hilo de esta creciente preocupación, la experta en virus aviares de la universidad de Sydney, Michelle Wille, y el director adjunto del Centro Colaborador de Referencia para el Estudio de la Gripe de la Organización Mundial de la Salud, Ian Barr, acaban de publicar un artículo en la revista Scienceen el que exponen los factores que han llevado a la aparición de estos brotes globales de H5N1, las posibles consecuencias de su propagación y sobre qué se puede hacer para frenarla.

Los efectos de la gripe aviar H1N5

“La ola en curso de 2021-2022 de gripe aviar H5N1 no tiene precedentes en cuanto a su rápida propagación y su frecuencia extremadamente alta de brotes, tanto en aves de corral como en aves silvestres", explican los autores. "Además, se trata de una amenaza potencial continua para los humanos”.

Cerca de 10.000 grullas comunes, murieron debido al H5N1 en Israel en enero de 2022

Desde el año 2020, los virus de gripe aviar altamente patógenos (HPAI ) se han extendido por todo el mundo. Y aunque tales virus a menudo surgen en los sistemas de producción avícolas intensivos, también pueden infectar a las aves migratorias silvestres. Un linaje del virus en particular, el H5N1, es responsable de la ola de infecciones más reciente identificada en Eurasia, África y América del Norte. Este virus puede resultar mortal entre las poblaciones de aves y de hecho ya ha causado eventos de mortalidad masiva en aves silvestres amenazando a poblaciones enteras, en particular a aquellas que se encuentran en peligro por otras razones.

Además, según explican Wille y Barr, el virus ya ha tenido un impacto sustancial en la producción avícola a nivel mundial, pues solo entre 2020 y 2021, aproximadamente 15 millones de aves de corral fueron sacrificadas o murieron debido a infecciones por HPAI.

¿Podría la próxima pandemia proceder de las aves?

Pese a todo, los autores destacan que quizás uno de los aspectos más preocupantes del virus de la gripe aviar H1N5 es la capacidad del virus para infectar a los humanos. Aunque las infecciones de pájaro a humano han sido raras en las últimas dos décadas y aún no se ha documentado la transmisión sostenida entre seres humanos, los virus de gripe aviar altamente patógenos representan un riesgo pandémico potencial. Esto coincide con el criterio del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos -CDC-, desde donde sostienen que los virus de la gripe cambian constantemente y en particular los virus de gripe animal pueden mutar de tal manera que adquieren la capacidad de infectar a las personas fácilmente y diseminarse entre ellas hasta desencadenar una pandemia.

Así, una mayor adaptación por parte del virus H5N1 podría aumentar su capacidad de transmisión entre humanos de manera eficiente. Para evitar esto, Wille y Barr argumentan que las organizaciones internacionales de salud y agricultura deben tomar en serio cada brote de gripe aviar, particularmente en entornos en los que haya humanos involucrados.

Entre otras medidas, exigen una inversión continua en la vigilancia de las aves, ya sean silvestres o de corral, así como de los seres humanos que mantengan una estrecha relación con estas segundas. También a reducción del tamaño y la densidad de explotaciones de aves y la evitación de la producción avícola en áreas ricas en aves acuáticas para contener la propagación de HPAIv entre las aves silvestres.