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La “Noche de los cristales rotos”, el día que el pueblo alemán se levantó contra los judíos

Uno de los episodios más famosos, tristes y execrables del holocausto y la persecución a los judíos por parte de los nazis ocurrió la "Noche de los cristales rotos". Pero para entender mejor qué sucedió la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 hay que remontarse un par de días antes, o incluso algunos meses previos.

A finales de agosto las autoridades alemanas endurecieron los requisitos de permanencia en el país para los judíos polacos, lo que provocó la deportación de miles de ellos hacia Polonia. Entre ellos se encontraba parte de la familia de Herschel Grynszpan, quien residía en ese momento en París con sus tíos.

El día 7 de noviembre de 1938 Herschel Grynszpan disparó 5 veces al diplomático alemán Ernst von Rath en la embajada de Alemania en París

Resuelto a protestar contra estas deportaciones masivas del gobierno nazi Grynszpan decidió atentar el día 7 de noviembre de 1938 contra el diplomático alemán Ernst von Rath, en la embajada alemana de la capital francesa. Tras dispararle cinco veces, von Rath murió dos días más tarde en el hospital, lo que provocó una ola de indignación antisemita en el pueblo alemán. Pero esta indignación no fue para nada casual. El atentado fue la chispa perfecta que necesitaba el gobierno nazi para levantar al pueblo contra los judíos.

El gobierno nazi movió a las masas

Como explica Wolfgang Benz en su libro El Tercer Reich, 101 preguntas fundamentales, “Esta fue la excusa que se le presentó a Goebbels para un discurso provocador [en el encuentro tradicional de los ‘viejos luchadores’, una reunión conmemorativa del golpe de estado fallido de Hitler en 1923] destinado a excitar la cólera espontánea del pueblo contra los judíos”. Y es que las consecuencias fueron absolutamente devastadoras y pasaron a la historia como uno de los días más negros y salvajes de la persecución en masa contra el pueblo judío. Como apunta Ramón Espanyol Vall en Breve historia del Holocausto, “esta fatídica noche, con el apoyo de la SS, la instigación pública de la propaganda que dirigía Goebbels y el silencio cómplice de la policía, se organizó una rebelión popular que se convirtió en la más sangrienta persecución de los judíos en tiempos de paz.

El atentado de Grynszpan fue la chispa perfecta que necesitaba el gobierno nazi para crear una ola de odio antisemita

Según datos oficiales del gobierno alemán (lo cual es altamente cuestionable) en el pogromo murieron 91 judíos aquella noche, se quemaron 191 sinagogas, unos 7.000 comercios fueron saqueados y 26.000 judíos fueron arrestados y trasladados a los campos de concentración de Dachau, Buchenwald, Mauthausen y Sachsenhausen. Para poder liberar a estos familiares, como explica Benz en el mismo título, los parientes debían ofrecer una posibilidad de emigración o la transferencia de sus bienes familiares. Y todo ello con la complacencia de la poli

Por si fuera poco se obligó a los judíos a pagar la rehabilitación de las fachadas de sus comercios y contribuir económicamente a reparar todos los daños que se hubieran producido aquella noche.

Tres días después se hizo balance de este pogromo y se decretaron nuevas medidas antisemitas. A medio plazo la "Noche de los cristales rotos" consiguió el objetivo del gobierno nazi y forzó la emigración judía. Loa que inicialmente empezó como una discriminación violenta hacia los judíos desembocó en la deportación y el exterminio de miles de personas.