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La primera imagen del enorme agujero negro del centro de la Vía Láctea

Los astrónomos han desvelado la primera imagen de Sagitario A*, un agujero negro supermasivo situado en el centro de la galaxia. El descubrimiento, desvelado por el Telescopio del Horizonte de Sucesos, un proyecto colaborativo formado por una red mundial de radiotelescopios, muestra la región central oscura rodeada por una estructura brillante con forma de anillo, donde la luz se curva por la gravedad.

La imagen recién documentada representa una visión largamente esperada del fenómeno. Investigaciones anteriores habían detectado estrellas girando alrededor de un objeto invisible, compacto y muy masivo en el centro de la Vía Láctea, lo que sugería que Sagitario A* era un agujero negro. La imagen que ha sido difundida hoy no deja duda sobre su existencia, al tiempo que arroja luz sobre la propia naturaleza de los agujeros negros.

Los agujeros negros son eventos tan masivos que nada, ni siquiera la luz, puede escapar a su atracción gravitatoria. Su propia condición lo convierte en un acontecimiento tan extraordinario que pone en evidencia los límites de la física, motivo por el cual su existencia llegó incluso a ser puesta en duda por el mismo Einstein quien, paradójicamente, ayudó a descifrarlos a través de los cálculos su Teoría de la Relatividad General.

El Premio Nobel teorizó sobre unos eventos tan masivos que serían capaces de perturbar la interacción gravitatoria y el espacio-tiempo que rige el universo, lo que acabaría dando lugar a una especie de 'onda expansiva' similar al efecto que tiene una piedra cuando impacta contra un charco. El físico concluyó, sin embargo, que esas ondas a su paso por nuestro planeta serían tan tenues que no podrían detectarse. Se equivocó. No contaba con que medio siglo después existirían una tecnología capaz de detectar su presencia.

La primera "fotografía" de un agujero negro

Otros reconocidos científicos, como Stephen Hawking, llegaron a negar su existencia, al menos tal y como los conocemos hoy en día. Y no es para menos, teniendo en cuenta que hasta hace poco tiempo la representación de un agujero negro quedaba sujeta a la imaginación de los astrónomos, ya que jamás nadie había podido captar su imagen, únicamente habían sido detectados a través de las ondas gravitacionales que emanan de estas formaciones supermasivas.

El Telescopio del Horizonte de Sucesos obtuvo en 2019 la primera imagen de un agujero negro.

Pero esto cambió en 2019 cuando un equipo de Telescopio del Horizonte de Sucesos capturó la que sería la primera imagen nunca antes obtenida de un agujero negro. En concreto, se trataba de un evento supermasivo situado a unos 55 millones de años luz, concretamente en la galaxia gigante llamada Messier 87.

La imagen tampoco fue una fotografía, sino que se trataba de una representación indirecta a partir de la radiación que había atrapado en su campo gravitatorio, pero por primera vez nos permitía tener una idea de la ‘forma’ que podrían tener estos fenómenos.

El origen incierto de Sagitario A*

Sagitario A* tiene una masa estimada de unos 4 millones de veces la del Sol, y se cree que está inactivo la mayor parte del tiempo, pues solo absorbe gas o polvo de manera ocasional. En 2019, un equipo científico liderado por Reinhard Genzel y Andrea Ghez comprobaron empíricamente su existencia, lo que les valió el Premio Nobel de Física de 2020 a partir de las mediciones tomadas por el telescopio Keck de Hawaii. Sin embargo, estos fenómenos se forman como consecuencia del colapso gravitatorio de una estrella supemasiva, algo bastante improbable en el caso de Sagitario A*, pues hasta la fecha no se han detectado estrellas cercanas que sean lo suficientemente masivas para formar un evento de estas características. Las nuevas mediciones llevadas a cabo por el EHT podrían aportar nueva luz a la oscuridad de estos agujeros negros.