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Si quieres eliminar la carne de tu dieta, no lo hagas de pronto


Casi todos estamos de acuerdo en que hay excelentes razones para no comer carne. Para empezar, nuestra pasión por la carne tiene un impacto negativo en el ambiente. Del 40 por ciento de la superficie terrestre utilizada en la agricultura, la tercera parte se reserva a la producción de alimento para animales.

Estudios demuestran que, en Estados Unidos, la crianza de ganado ocasiona 55 por ciento de la erosión del suelo, 37 por ciento del uso de pesticidas, y 50 por ciento del consumo de antibióticos. El ganado es responsable de casi 18 por ciento de las emisiones globales de gases de invernadero –las vacas flatulentas no ayudan a la atmósfera- y colectivamente, los animales destinados al consumo beben hasta un tercio del agua dulce del planeta.

Debido a que muchos animales de consumo viven en condiciones espantosas en granjas industriales, la ingestión de carne nos obliga a enfrentar el conflicto moral de la crueldad animal. Y en un nivel más personal, tenemos también el problema de la salud y el bienestar.

Gran cantidad de evidencias médicas demuestran que quienes llevan una dieta baja en grasas saturadas –como las que hay en la carne y los productos lácteos altos en grasas- y rica en frutas y verduras, tienden a disfrutar de una vida más saludable y larga.

Entonces, ¿por qué no todos somos vegetarianos? Porque no es fácil adoptar y seguir un estilo de vida vegetariano. Las encuestas demuestran que solo 2 a 3 por ciento de los estadounidenses son vegetarianos o veganos, y todo indica que, incluso para ellos, el estilo de vida estrictamente vegetariano suele ser efímero. Un estudio halló que más de la mitad de los vegetarianos o veganos se dieron por vencidos durante el primer año y a la larga, 84 por ciento volvió a consumir carne.

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Quienes contemplan el vegetarianismo o el veganismo como uno de sus propósitos de Año Nuevo, no deben perder las esperanzas. Brian Kateman y Tyler Alterman, cofundadores del movimiento reducetarian, argumentan que en vez de un intento drástico de eliminar por completo la carne, a la mayoría le resultaría más fácil y más agradable comer un poco menos.

El estadounidense promedio devora 122.5 kilogramos de carne al año; incluyendo unos 50 mil millones de hamburguesas anuales, que dan un promedio de tres por persona por semana. Es difícil que carnívoros tan habituados cambien sus hamburguesas por brócoli, mas la buena noticia es que los reducetarianos no tienen que hacerlo. Si bien lo ideal es comer tan poca carne como sea posible, hasta una reducción muy pequeña redunda en beneficios para la salud y el ambiente.

En otras palabras, los reducetarianos (Kateman y Alterman inventaron la palabra) tratan de reducir la cantidad total de carne en sus dietas, pero no se atormentan por el filete o el emparedado de ensalada de pollo que se comen ocasionalmente. “Queremos alentar a la gente a hacer lo que puedan y a vivir cómodamente con sus opciones de comida”, dice Kateman. “Cualquier paso pequeño es de gran ayuda”.

Los reducetarianos novatos pueden hacer el intento de eliminar la carne de sus dietas solo un día de la semana.

Por ejemplo, hacer el propósito de un Lunes sin Carne, o adoptar una dieta vegetariana o vegana durante la semana, y reservar el fin de semana para chuletas de cerdo y bœuf bourguignon. O solo intenta reducir la cantidad de carne en las recetas familiares. Por ejemplo, usa la mitad de carne en el chili o tu salsa de espagueti favorita.

A los aspirantes a reducetarianos, Kateman sugiere el libro “VB6: Eat Vegan Before Six”, donde Mark Bittman recomienda comidas a base de plantas para el desayuno y el almuerzo, seguido de lo que se te antoje para la cena (a condición de que te abstengas de alimentos procesados y exceso de azúcares); y también propone el programa de Matthew Glover y Jane Land en el sitio Web Veganuary, donde los participantes se comprometen a seguir una dieta vegana durante todo un mes, en enero.

El propio Kateman es un reducetariano comprometido. “Empecé consumiendo varias comidas con carne a la semana. Ahora solo como una o dos. Mis niveles de energía son más altos, y he probado muchos alimentos que jamás había visto. Es una experiencia personal maravillosa. Y en una escala más amplia, creo que el reducetarianismo puede contribuir a reducir nuestras huellas de carbono y agua, y a mejorar la biodiversidad”.

Reducetarianismo. Puede ser un buen candidato para la Palabra del Año 2016.

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