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Tintín y Armstrong vuelven a la Luna

El 20 de julio de 1969, el hombre llegó a la Luna a bordo de la nave Apolo 11. Unas horas después, Neil Armstrong dio los primeros pasos, apenas unos saltitos entre torpones y emocionantes, sobre la superficie lunar y dijo aquello de “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Dentro de poco, se cumplirán los 50 años de este hito de la humanidad.

Eso es lo que dicen los libros de historia. Sin embargo, dieciséis años antes, Tintín, a bordo del célebre cohete X-FLR6 ideado por Tornasol, se adelantaba a la NASA. Esta es la anécdota de la exposición Tintín y la Luna, que se podrá ver en el CosmoCaixa de Barcelona, hasta el 26 de mayo de 2019. La muestra relata la misión que hizo posible el sueño, el Programa Apolo, y los logros científicos y tecnológicos hasta lograr alcanzarlo. Lo hace estableciendo un divertido e interesante diálogo con la obra de Georges Remi, más conocido como Hergé.

La Luna: un viaje de la imaginación a la realidad

Armstrong, Collins y Aldrin, en 1969 y Tintín, Milú y capitán Haddock, en 1950. La exposición Tintín y la Luna relata la histórica misión del Programa Apolo, sus logros científicos y tecnológicos. Y lo hace estableciendo un divertido e interesante diálogo con las dos obras de Hergé: Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna, que vieron la luz en la revista Tintín entre 1950 y 1953.

"¡Ya estoy aquí! ¡He dado unos cuantos pasos! Seguramente por primera vez en la historia de la humanidad, se ha caminado sobre la Luna" (Tintín)

Sucede muy a menudo que la ciencia ficción y la realidad se crucen en diferentes momentos de la historia. En el caso concreto de la Luna, antes que Hergé, la literatura ya viajó hasta el satélite de la Tierra, de la mano de Luciano de Samosata, Cyrano de Bergerac o Julio Verne; en cine, Le Voyage dans la Lune (1902) fue la primera película de ciencia ficción.

¿Qué se puede ver en Tintín y la Luna?

La exposición Tintín y la Luna ofrece un recorrido a través de cinco ámbitos expositivos que plasman siglos de historia científica y de representación artística, todo lo que conocemos sobre nuestro satélite vecino, cómo es un viaje espacial y cómo lo dibujó Hergé.

Hay una reproducción a escala del módulo lunar Eagle en el que alunizaron los astronautas Armstrong y Aldrin, recreaciones de paneles y secciones de mandos, experimentos y curiosidades como una bolsa de recogida de heces igual a la usada por los cosmonautas de distintas misiones como Apolo, Soyuz y Skylab, pasta de dientes de la NASA que se puede tragar, latas de refresco espaciales, recortes de prensa de la época...

Destacan los montajes interactivos que posibilitan, por ejemplo, revivir minuto a minuto el alunizaje del Eagle en el Mar de la Tranquilidad, o experimentar lo que se siente al estar en gravedad lunar. La parte dedicada a Tintín incluye una ilustración ampliada a tamaño mural de los planos del cohete de Tornasol, una selección de originales de Hergé que harán la delicia de los fans. Y, como para demostrar que hasta la imaginación debe basarse en la ciencia, se exhibe el ejemplar de L'astronautique, de Alexandre Ananoff (1950), que el dibujante usó para documentarse.