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Una epidemia similar a de COVID-19 azota a los árboles de la Ciudad de México

En una Ciudad de México cada vez más caliente, diversas especies de árboles están cayendo en estrés biológico. Éstas son las consecuencias.

Sucedió en abril. Después de 100 años de atestiguar los cambios sobre Paseo de la Reforma, una de las arterias principales de la Ciudad de México, la icónica palma canaria en la glorieta fue retirada. En un estado de salud delicado, según dijeron las autoridades capitalinas, tendría que ser trasladada a un vivero.

Originalmente, la palma se había situado ahí de manera ornamental. Así como otros árboles que decoran las avenidas principales de la Ciudad de México, era reconocida entre los capitalinos por haber resistido durante décadas el paso del tiempo. Ni el granizo, ni el calor seco de los veranos habían podido derrumbarla.

El 24 de abril de 2022, sin embargo, la palma canaria de Reforma fue retirada de su asiento centenario. Sus entrañas no habían logrado soportar el amarillamiento letal por una infección de fitoplasma, por el cual falleció —y los especialistas no pudieron sanarla. Así como ella, cientos de árboles capitalinos están cayendo enfermos con los mismos padecimientos. Ésta es la razón.

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Una capital cada vez más calva de bosques

árboles Ciudad de México
Artistas y ambientalistas rinden homenaje a la palmera denominada ‘Palmas a la Palma’ antes de ser retirada por infestación de hongos, luego de más de 100 años en la Glorieta de la Palma ubicada en Avenida Paseo de la Reforma. Fotografía: Luis Barron / Eyepix Group / Future Publishing a través de Getty Images

Alejandro Pérez Tamayo es egresado de ingeniería forestal en la Universidad de Kyoto, en Japón. Se ha dedicado por décadas a analizar la vida verde de la Ciudad de México. Como tal, sabe que el problema de los árboles en la capital mexicana no es nuevo, y que se ha extendido con una letalidad similar a la pandemia de COVID-19.

«Hay una dimensión particularmente política […], que es más bien una cuestión de voluntades,» explica el especialista. Según su experiencia de décadas, investigando los árboles de la Ciudad de México, se empezaron a percibir cambios importantes en la vida verde de la capital hace 12 años.

Con ello, Pérez Tamayo y su equipo empezaron a realizar procesos de investigación ‘autónomos’, como los describe en entrevista exclusiva con National Geographic en Español. Entre ellos, destaca el trabajo de Hugo César Álvarez Solís, patólogo forestal y ahora mismo doctorante en la misma disciplina; Victor Cibrián, Doctor en patología forestal y Manuel Márquez Zúñiga, Biólogo e ingeniero forestal.

En colaboración con el Colegio de Posgraduados, en Chapingo, se percataron de que las alteraciones en los árboles de la Ciudad de México eran más bien dramáticas.

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En favor de desarrollos urbanos de élite

árboles Ciudad de México
Vista de los corporativos en Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México / Getty Images

Las más graves de ellas se registraron en la zona poniente de la ciudad. Entre desarrollos urbanos de élite, condominios para un sector con alto poder adquisitivo y torres para centros coemrciales, se ha perdido gran parte del bosque nativo que había existido ahí por milenios:

«Toda esa zona se llamaba una ‘zona de suelo de conservación'», explica el especialista. «Servía como una barrera de contención de plagas, como un espacio para la retención hídrica y para contener los deslaves, así como para conservar los mantos acuíferos que todavía existen.»

Alejandro Pérez Tamayo está convencido de que estos desarrollos han devastado la temperatura general de la capital. Actualmente, explica el especialista, la ciudad está 0.5ºC arriba del promedio histórico. En gran medida, esto se debe a la pérdida de las áreas boscosas en favor de la urbanización desmedida, que durante milenios mantuvieron estos niveles de calor a raya.

Cada infección, explicada:

Por ello, insectos barrenadores, muérdago, fitoplasmas y otras plagas han atacado a los árboles de la Ciudad de México. En específico, las infecciones de fitoplasma vienen de «bacteria primitiva que es contagiada por una polilla o chicharra«, nos comparte Pérez Tamayo en un correo electrónico. «En el caso particular de la palma Canaria en México, se han detectado 4 variantes«.

Las contaminaciones por hongos siempre han existido, reconoce el especialista. Sin embargo, «éstas no se desarrollan hasta que el árbol entra en estrés». El calor creciente de la capital ha propulsado que diversas especies vegetales caigan en este estado, y empiecen a pudrirse desde dentro.

Con respecto a los barrenadores, Pérez Tamayo y su equipo de trabajo en Chapingo explican que «es difícil determinar qué especie en particular produce los ataques concretos«, porque cada una necesitaría «un estudio entomológico particular». Lo verdaderamente preocupante es que estos insectos son letales, «y pueden acabar con la vida de un árbol en cuestión de semanas«.

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Árboles ada vez más débiles en la Ciudad de México

Con un estado de salud cada vez más frágil, especies de árboles —como la palma canaria— que habitan en la Ciudad de México son blancos fáciles para especies invasoras de hongos e insectos. La fitoplasmosis es la más grave entre las plagas que más alarman a los especialistas mexicanos.

De no hacerse nada en los próximos 10 años, explica Pérez Tamayo, «vamos a perder entre el 60 y el 75 % del arbolado urbano en toda la Ciudad de México».

El problema se detectó hace 8 años. Desde entonces, Tamayo y su equipo hicieron un llamado a las autoridades para evitar que las palmas capitalinas murieran por amarillamiento letal. La palma de Paseo de la Reforma confirmó, casi una década después, lo que ellos habían detectado años atrás:

«Aún así,» se lamenta el investigador, «la gente sigue pidiendo que se talen los árboles en sus calles.» Lo que no entienden, asegura el especialista, es que «los seres humanos generamos basura; los árboles producen biomasa

En la actualidad, según Pérez Tamayo, las palmas canarias se encuentran en un proceso de extinción masiva. Esto se debe, en gran medida, a una polilla que inyecta el fitoplasma de ejemplar en ejemplar. A pesar de los acercamientos que se han hecho con las autoridades capitalinas, el Gobierno de la CDMX ha prestado oídos sordos a la epidemia que padecen sus árboles. 

Ante el escándalo, las autoridades capitalinas pensaron que una solución viable sería sencillamente sustituir la palma icónica por otro árbol diferente. Pondrán un ahuehuete en su lugar, según reportaron los medios internacionales. En la actualidad, el ahuehuete que sustituyó a la palma histórica de Reforma ya se encuentra en «muy, muy lastimado«, según lo describe Pérez Tamayo.

La epidemia de fitoplasmas, sin embargo, se sigue gestando entre las ramas de los árboles —carcomiéndolos desde dentro, en silencio, poco a poco.

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